Una vez usado el producto, el envase de acero se convierte en un residuo que admite su reciclado y recuperación. Sus propiedades magnéticas lo convierten en un material fácilmente reciclable y a bajo coste en cualquiera de los tratamientos habituales de eliminación de residuos sólidos urbanos.
En la actualidad existen tres sistemas básicos de obtención de estos residuos; en plantas de compostaje, incineradoras y de clasificación de residuos de envases. En todas ellas el principio de selección es el mismo; instalar electroimanes sobre el flujo de residuos que los atrapen y separen de forma mecánica y automática, aunque posteriormente, es siempre aconsejable introducir los envases en algún proceso de limpieza que retire plásticos y otras impurezas antes de su prensado y envío a las fundiciones.
El tipo de reciclado que garantiza la mayor calidad del acero seleccionado es la recogida selectiva en contenedores de acero, muy escasos, o en los habituales contenedores amarillos de recogida selectiva de residuos de envases, debido a que no existe la mezcla de los mismos con la materia orgánica presente en la basura. En los casos en los que el envase de acero se extrae del flujo de basura, se obtiene un material de calidad inferior, sucio y mezclado con impurezas que reducen su precio en el mercado e, incluso, dificultan e impiden su normal expedición a recuperadores.
La recuperación de estos envases se realiza en las fundiciones o acerías donde la chatarra férrica es indispensable como materia prima para el proceso metalúrgico, tanto para la acería integral como para la acería eléctrica. Por cada tonelada de acero usado reciclado, es posible ahorrar 1,5 toneladas de mineral de hierro y 500 kilogramos de carbón, así como el 70% de la energía y el 40% del agua consumidas en el proceso.
En la Unión Europea se ha experimentado en los últimos años un incremento regular del reciclado de los envases de acero. Actualmente, las estadísticas oficiales cifran en un 50% la cantidad de envase de acero producido que posteriormente es reciclado, lo que supone aproximadamente 1,9 millones de toneladas. En el caso concreto de España y, según datos de ECOACERO (asociación para el reciclado de los envases de acero), se consiguieron reciclar en el año 2002 un total de 138.349 toneladas de envases de acero domésticos, lo que supone un del 51% de los envases adheridos al Sistema Integrado de Gestión de ECOEMBES, de las cuales el 18% procede de recogida selectiva en contenedor amarillo, un 40% del tratamiento de la basura en masa en las plantas de compostaje, el 22% de los recuperadores de chatarras férricas y, el resto, de las incineradoras de R.S.U.
Uno de los problemas que presenta la recuperación de este tipo de envase es la presencia de estaño. Este producto es añadido en finas capas sobre una lámina de acero para la obtención de la hojalata como agente protector del metal frente a la oxidación. Cuando el envase llega a la fundición, el estaño actúa como agente contaminante de la colada de acero, por lo que la introducción de estos envases en el flujo de chatarra como materia prima, dependiendo siempre la calidad de acero a obtener, puede ser inferior al 2% del total de la chatarra empleada.
Hace algunos años resultaba viable económicamente el desestañado de las latas de acero por las condiciones del mercado, pero hoy en día no resulta rentable y son realmente pocas las empresas que realizan este tipo de procesos sobre grandes cantidades de latas, siendo lo habitual la mezcla en mayor o menor proporción de la lata con el resto de chatarra de acero previo a su fundición. En este sentido cabe citar en España a la empresa 'Pedro Segura S.L.' ubicada en Murcia, que a partir del estaño obtenido, produce un producto empleado en la industria vidriera como aditivo en sus procesos productivos.
Las últimas innovaciones en el sector conducen hacia la obtención de envases más 'ecológicos', empleando menor cantidad de materia prima virgen, mayor porcentaje de chatarra y menor cantidad de aditivos y energía, obteniendo productos más ligeros y con mayores prestaciones. Por otro lado, desde los Sistemas de Gestión Integrados que actualmente fomentan el reciclado de envases, debe fomentarse esta práctica para evitar que este tipo de residuos valorizable acabe en los vertederos.
Fuente:
Revista Ambientum
Edición 2004 -Suelos y Residuos
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